Arte para expresar. Moderno para relativizar el lenguaje expresivo. Y para ceder (posmodernismo, resignación, abandono, cinismo, .....la ultima escuela digna?), se comparte con el espectador el proceso creativo.
Ahora se renuncia al protagonismo para alcanzar el éxito creativo: el artista se limita a diseñar reacciones a su emisión de estimulo sin mensaje. El artesano definitivo, pero por venganza, conceptualmente Arte, otra vez!!!!
Que hartón, por Dios,que pasarìa si se necesitaran estas profundidades en Derecho....!!!!
miércoles, 13 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
DAINICHI NIORAI Y FUDO MYOO
Ruego al plutoniano tentado de colaborar, que no moleste con lo evidente.
Voy, a tal efecto, a dibujar una cadena para que el que la entienda y siga aporte si puede, y si no, no...
Que el que no la sepa seguir, que no intente lucirse, y a cambio (qué pereza), que pregunte y le aclaro.
Y que el que si sepa, y pueda avanzarla más en el sentido que pregunto al final, pues que me haga el favor, y así me tranquiliza.
Indoeuropa-Sanscrito-Buda-India y al Este lejano-China-Japón-Shingon (budismo esoterico)-Nyorais, Boddisatvas... Myoo-Fudo Myoo (¿Nyorai o Myoo, o Myoo es un attendant de Nyorai..?)
Desde aquí no se seguir yo, y pido ayuda siempre que cumpla estas reglas:
-o me sigue la estructura
-o me la cambia explicando por qué
Japoneses añadiendo hojas al cerezo tengo a cientos...
Que Kukai fuera un Dios, un gran lider, o un pringao tipo "lavidadebrian"... (había escrito "me la suda...", y no es cierto. Más bien:) es cuestión histórica, no religiosa, y yo quiero tener una visión clara del escenario trascendente, no del terreno.
Que Shingon sea una corriente influyente o una auténtica religión, y que Nyorai sea un Buda con Fudo Myooo como acólito ,o este una encarnación de aquél, son las preguntas que se me plantean.
Buenas noches.
Voy, a tal efecto, a dibujar una cadena para que el que la entienda y siga aporte si puede, y si no, no...
Que el que no la sepa seguir, que no intente lucirse, y a cambio (qué pereza), que pregunte y le aclaro.
Y que el que si sepa, y pueda avanzarla más en el sentido que pregunto al final, pues que me haga el favor, y así me tranquiliza.
Indoeuropa-Sanscrito-Buda-India y al Este lejano-China-Japón-Shingon (budismo esoterico)-Nyorais, Boddisatvas... Myoo-Fudo Myoo (¿Nyorai o Myoo, o Myoo es un attendant de Nyorai..?)
Desde aquí no se seguir yo, y pido ayuda siempre que cumpla estas reglas:
-o me sigue la estructura
-o me la cambia explicando por qué
Japoneses añadiendo hojas al cerezo tengo a cientos...
Que Kukai fuera un Dios, un gran lider, o un pringao tipo "lavidadebrian"... (había escrito "me la suda...", y no es cierto. Más bien:) es cuestión histórica, no religiosa, y yo quiero tener una visión clara del escenario trascendente, no del terreno.
Que Shingon sea una corriente influyente o una auténtica religión, y que Nyorai sea un Buda con Fudo Myooo como acólito ,o este una encarnación de aquél, son las preguntas que se me plantean.
Buenas noches.
jueves, 30 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
GENTE DE LA NOCHE*
No se si soy capaz de ensartar un hilo coherente de hechos o decisiones que me pusieran ahí esa noche.
Un interés por los asuntos del combate o la seguridad, un desinterés correlativo por los estudios, una cierta preparación física y, seguramente, mil errores, con entradas y salidas frecuentes de cuerpos de policía y militares, nacionales y extranjeros, casi todos de pago, y flirteos con la protección privada, mis años que ya no son ni volverán a ser los treinta… En fín, lo mejor que me ha pasado es no haber sido tan imbécil como para tomar caminos que llevaran a que nadie dependa de mi.
Obviamente, que me vea al lado de ese mastodonte esa noche en esa puerta no dice, a cambio, mucho de lo que hice conmigo mismo.
Ese era otra historia. Veintipocos, enorme, claramente un culturista que ha conocido puestos mejores (para este garito tampoco cogen a cualquiera, viene todo guapo de la tele y políticos, el face control es obligatorio …), pero al que la crisis ha tocado fuerte.
Escolta de empresario, no tiene formación ni, lo que es peor, experiencia de calle. Era el típico producto disuasorio, el adorno de un equipo eficaz cuyo único punto débil era precisamente la eficacia, y necesitaba un “armario ropero” que asustase a los amateurs como él, para no tener que resolver cada situación con noticias en “sucesos”, limitando la actuación real a las amenazas reales.
La peor compañía que yo pudiera querer, pero una elección lógica de la empresa, por estética y (por qué no decirlo) por precio, ya que estaba regalado, y de meritorio.
Joder con la noche que eligió para hacer méritos, su primera noche en Puerta 1…
Noche de octubre, ya fresca, muy oscura fuera, pero eso en nuestra puerta no se notaba, relumbrante y plagada a la hora límite hasta la cual era demasiado pronto, y tras la cual solo accedía la élite. Si no eras de los medios, era ahora o nunca.
Y llegan estos dos.
Pareja de edad indefinida, pero dentro del perfil, en todo caso: ni quinceañeros aspirantes, ni cincuentones a la caza. Ropa buena, buenos cortes, obviamente a medida, porque él era grande, y ese traje no lo venden, pero… de negro, moreno él, ella… si, quizá ella llevaba el único toque llamativo, tan pelirroja y rizada. Pero hasta ahí.
Buenos zapatos los dos, de ante negro, detalles discretos. Yo no hubiera dudado, ni por exceso ni por defecto.
No iban a ser la atracción de la fiesta, pero tampoco a desentonar, y seguro, segurísimo, iban a hacer una cuenta potente, no a ver famosetes mientras le hacían una paja entre los dos durante toda la noche a una cerveza.
Y estaba yo al cargo, pero este quería hacer méritos. Es una de esas ocasiones respecto de las que luego no puedes evitar analizar las alternativas del tipo “y si…”. No se qué hubiera pasado si hubiera estado él al mando y no hubiera tenido que demostrar nada. O si el tiempo fuera más caluroso, y la ropa escondiera menos, o si esa misma hora se hubiera iluminado más con la claridad del mes anterior o de un coche tuneado que pasara por ahí con luces y faros a toda, o si la cola hubiera estado tan ordenada como esas que ves en las películas americanas.
Lo cierto es que entre una pequeña concentración de entrantes, salientes, no permitidos, aspirantes, esperantes y los que intentan colarse, estos dos se plantan delante para entrar.
Igual si el reloj de él hubiera sido peor que el de mi compañero… el caso es que sin darme tiempo a retirar el cordón, que era lo que iba a hacer, tanto por la pinta como porque había reparado en que esperaron la cola pacientemente, sin ser de esos que parezca que acostumbran a esperar, mi compañero se les planta delante y, desde tan arriba como sus casi dos inmensos, casi cuadrados, metros, dice mirando al tendido del siete que “lo siento, es una fiesta privada” con ademán de ponerse ya a evaluar al próximo aspirante.
Vale. Al menos no era tan gilipollas como para llevar gafas negras, pero nunca entenderé porqué la orden en esos contextos se refuerza con una apariencia de superioridad que se apoya en…mirar hacia otro lado¡¡¡ Cómo si aparentar que no hay problema espantara al problema¡¡¡ Como si no mirar aportara en lugar de restar¡¡¡¡
Un par de segundos, elegante, sin películas, ni más ruido. Mi compañero, enorme él, se dobla hacia adelante porque su pierna no le sostiene, ya que tiene la tibia rota de un puntapié que nadie ha visto, y en la trayectoria descendente de su cara, algo oscuro, sin brillos, deja una raya roja bajo su clavícula, justo en la inserción del bíceps y el deltoides delantero. La navaja táctica negra estaba en la mano desde el principio o el tio era una centella, y lo mismo salió que se escondió en quién sabe qué pliegue de la chaqueta, escondida igual que la lesión del que caía, precisamente por que su volumen en descenso la tapaba, pero yo la vi, no se porqué, si por mi posición, o porque muy dentro de mi esperaba el movimiento, aunque a nivel tan inconsciente que no pude atajarlo… Y mejor para mi. Ya veo que no tiene brazo ni pierna, pero ni me muevo porque algo puntiagudo y (qué extraño, cómo puedo haberlo notado a través de la ropa, grueso cuero incluido) muy frio, se pega a mis costillas, y no necesito mirar para saber que ella se había ya retirado de la escena con cara de susto, y sin llamar la atención, fingiendo que se resguarda en mi frente al problema, lo que hubiera hecho cualquier chica… (Qué va¡¡¡ Gritan, estorban al novio que indefectiblemente pilla, son otro problema¡¡¡ Esta estaba buscando su propio combate, un pretexto, y yo sólo podía salir de aquello negándome a pelear su pelea, escudándome en su mayor fuerza que, precisamente por existir y ser tan rara, requería discreción. Tomar el protwgonismo era mi única opción.).
El personal aplaude la lección que ha aprendido el armario, porque no alcanza a apreciar el efecto de las heridas. Yo intento escapar del pánico con esas herramientas de control que me quisieron enseñar en Israel, en Fort Bragg, pero es que estos dos no sudan, no huelen, no se aceleran, en resumen, no dan la impresión de combatir, sino de cazar, y a la técnica se superpone el miedo animal a no ser depredado. La gente de alrededor me importa un bledo, pero acierto a entender que son para mí una fortaleza y no una debilidad, por lo que los uso para acceder al protagonismo que atraerá sobre mí la luz de la que ella huye.
“Disculpen a mi compañero. Es nuevo, su primera noche… Por supuesto, pasen, y llamaré al maitre de sala para que les invite a la primera consumición”
Bueno, gilipollas tampoco son. A ver cómo les iba con todo el equipo de la sala…
“Déjalo, ya no tenemos ganas de entrar en esta mierda de sitio” (ella; aplausos del público)
“Si te parece, te tomamos la palabra, y ya volvemos a buscarte otro día para esa copa” (él: casi pierdo el control de los esfínteres)
El grandote vuelve al aire en una horita, y agarrándose el algodón del hombro (lo de los hospitales lo tratamos con suavidad en el gremio, y si no hay algo preocupante preferimos esperar a que cada cual tome sus propias decisiones, no sea que una cuenta pendiente enmarrone al herido, y te encuentres que por hacer un favor te has buscado un enemigo) intenta salvar la cara o los restos del naufragio, y rechaza toda ayuda para ir a que le den puntos (no se, creo que esa herida necesita algo más que puntos).
De noche se oyen cosas. A ese pavo no lo he vuelto a ver.
A la parejita, tampoco. Gracias a Dios.
Pero no deja de rondarme eso de que volverán a buscarme…
• La propiedad de este relato escrito por mi es de Victoria Toro, a quien lo regalé hace tiempo. Ha sido imposible encontrarla para recuperarlo, por lo que he intentado reconstruirlo de memoria esta noche.
Un interés por los asuntos del combate o la seguridad, un desinterés correlativo por los estudios, una cierta preparación física y, seguramente, mil errores, con entradas y salidas frecuentes de cuerpos de policía y militares, nacionales y extranjeros, casi todos de pago, y flirteos con la protección privada, mis años que ya no son ni volverán a ser los treinta… En fín, lo mejor que me ha pasado es no haber sido tan imbécil como para tomar caminos que llevaran a que nadie dependa de mi.
Obviamente, que me vea al lado de ese mastodonte esa noche en esa puerta no dice, a cambio, mucho de lo que hice conmigo mismo.
Ese era otra historia. Veintipocos, enorme, claramente un culturista que ha conocido puestos mejores (para este garito tampoco cogen a cualquiera, viene todo guapo de la tele y políticos, el face control es obligatorio …), pero al que la crisis ha tocado fuerte.
Escolta de empresario, no tiene formación ni, lo que es peor, experiencia de calle. Era el típico producto disuasorio, el adorno de un equipo eficaz cuyo único punto débil era precisamente la eficacia, y necesitaba un “armario ropero” que asustase a los amateurs como él, para no tener que resolver cada situación con noticias en “sucesos”, limitando la actuación real a las amenazas reales.
La peor compañía que yo pudiera querer, pero una elección lógica de la empresa, por estética y (por qué no decirlo) por precio, ya que estaba regalado, y de meritorio.
Joder con la noche que eligió para hacer méritos, su primera noche en Puerta 1…
Noche de octubre, ya fresca, muy oscura fuera, pero eso en nuestra puerta no se notaba, relumbrante y plagada a la hora límite hasta la cual era demasiado pronto, y tras la cual solo accedía la élite. Si no eras de los medios, era ahora o nunca.
Y llegan estos dos.
Pareja de edad indefinida, pero dentro del perfil, en todo caso: ni quinceañeros aspirantes, ni cincuentones a la caza. Ropa buena, buenos cortes, obviamente a medida, porque él era grande, y ese traje no lo venden, pero… de negro, moreno él, ella… si, quizá ella llevaba el único toque llamativo, tan pelirroja y rizada. Pero hasta ahí.
Buenos zapatos los dos, de ante negro, detalles discretos. Yo no hubiera dudado, ni por exceso ni por defecto.
No iban a ser la atracción de la fiesta, pero tampoco a desentonar, y seguro, segurísimo, iban a hacer una cuenta potente, no a ver famosetes mientras le hacían una paja entre los dos durante toda la noche a una cerveza.
Y estaba yo al cargo, pero este quería hacer méritos. Es una de esas ocasiones respecto de las que luego no puedes evitar analizar las alternativas del tipo “y si…”. No se qué hubiera pasado si hubiera estado él al mando y no hubiera tenido que demostrar nada. O si el tiempo fuera más caluroso, y la ropa escondiera menos, o si esa misma hora se hubiera iluminado más con la claridad del mes anterior o de un coche tuneado que pasara por ahí con luces y faros a toda, o si la cola hubiera estado tan ordenada como esas que ves en las películas americanas.
Lo cierto es que entre una pequeña concentración de entrantes, salientes, no permitidos, aspirantes, esperantes y los que intentan colarse, estos dos se plantan delante para entrar.
Igual si el reloj de él hubiera sido peor que el de mi compañero… el caso es que sin darme tiempo a retirar el cordón, que era lo que iba a hacer, tanto por la pinta como porque había reparado en que esperaron la cola pacientemente, sin ser de esos que parezca que acostumbran a esperar, mi compañero se les planta delante y, desde tan arriba como sus casi dos inmensos, casi cuadrados, metros, dice mirando al tendido del siete que “lo siento, es una fiesta privada” con ademán de ponerse ya a evaluar al próximo aspirante.
Vale. Al menos no era tan gilipollas como para llevar gafas negras, pero nunca entenderé porqué la orden en esos contextos se refuerza con una apariencia de superioridad que se apoya en…mirar hacia otro lado¡¡¡ Cómo si aparentar que no hay problema espantara al problema¡¡¡ Como si no mirar aportara en lugar de restar¡¡¡¡
Un par de segundos, elegante, sin películas, ni más ruido. Mi compañero, enorme él, se dobla hacia adelante porque su pierna no le sostiene, ya que tiene la tibia rota de un puntapié que nadie ha visto, y en la trayectoria descendente de su cara, algo oscuro, sin brillos, deja una raya roja bajo su clavícula, justo en la inserción del bíceps y el deltoides delantero. La navaja táctica negra estaba en la mano desde el principio o el tio era una centella, y lo mismo salió que se escondió en quién sabe qué pliegue de la chaqueta, escondida igual que la lesión del que caía, precisamente por que su volumen en descenso la tapaba, pero yo la vi, no se porqué, si por mi posición, o porque muy dentro de mi esperaba el movimiento, aunque a nivel tan inconsciente que no pude atajarlo… Y mejor para mi. Ya veo que no tiene brazo ni pierna, pero ni me muevo porque algo puntiagudo y (qué extraño, cómo puedo haberlo notado a través de la ropa, grueso cuero incluido) muy frio, se pega a mis costillas, y no necesito mirar para saber que ella se había ya retirado de la escena con cara de susto, y sin llamar la atención, fingiendo que se resguarda en mi frente al problema, lo que hubiera hecho cualquier chica… (Qué va¡¡¡ Gritan, estorban al novio que indefectiblemente pilla, son otro problema¡¡¡ Esta estaba buscando su propio combate, un pretexto, y yo sólo podía salir de aquello negándome a pelear su pelea, escudándome en su mayor fuerza que, precisamente por existir y ser tan rara, requería discreción. Tomar el protwgonismo era mi única opción.).
El personal aplaude la lección que ha aprendido el armario, porque no alcanza a apreciar el efecto de las heridas. Yo intento escapar del pánico con esas herramientas de control que me quisieron enseñar en Israel, en Fort Bragg, pero es que estos dos no sudan, no huelen, no se aceleran, en resumen, no dan la impresión de combatir, sino de cazar, y a la técnica se superpone el miedo animal a no ser depredado. La gente de alrededor me importa un bledo, pero acierto a entender que son para mí una fortaleza y no una debilidad, por lo que los uso para acceder al protagonismo que atraerá sobre mí la luz de la que ella huye.
“Disculpen a mi compañero. Es nuevo, su primera noche… Por supuesto, pasen, y llamaré al maitre de sala para que les invite a la primera consumición”
Bueno, gilipollas tampoco son. A ver cómo les iba con todo el equipo de la sala…
“Déjalo, ya no tenemos ganas de entrar en esta mierda de sitio” (ella; aplausos del público)
“Si te parece, te tomamos la palabra, y ya volvemos a buscarte otro día para esa copa” (él: casi pierdo el control de los esfínteres)
El grandote vuelve al aire en una horita, y agarrándose el algodón del hombro (lo de los hospitales lo tratamos con suavidad en el gremio, y si no hay algo preocupante preferimos esperar a que cada cual tome sus propias decisiones, no sea que una cuenta pendiente enmarrone al herido, y te encuentres que por hacer un favor te has buscado un enemigo) intenta salvar la cara o los restos del naufragio, y rechaza toda ayuda para ir a que le den puntos (no se, creo que esa herida necesita algo más que puntos).
De noche se oyen cosas. A ese pavo no lo he vuelto a ver.
A la parejita, tampoco. Gracias a Dios.
Pero no deja de rondarme eso de que volverán a buscarme…
• La propiedad de este relato escrito por mi es de Victoria Toro, a quien lo regalé hace tiempo. Ha sido imposible encontrarla para recuperarlo, por lo que he intentado reconstruirlo de memoria esta noche.
GUAPITO
Una de esas noches en que alguien se acerca más de la cuenta al propio círculo. En general, sacudir los hombros desplaza volumen, y el sujeto se aleja, pero es que hoy había circunstancias especiales.
Estaba en el bar de mi amigo Andrés, que es actor y tiene muchos amigos faranduleros. A veces se acerca uno que esté más en el candelero, y casi indefectiblemente, sobre todo en noche de sabado, atrae a multitud de gansos deslumbrados por sus propios defectos.
Bueno, no pasa nada y pronto me sitúo en una esquina donde sentar a mi santa sin agobios... Bueno, al fin se acaban pegando, y me sacudo, y hay flujo y reflujo contra mi espalda, ... lo de siempre. En un momento dado, se incorpora al grupo de jovencitos veintipocos que molestaban uno más guapito, que me parece un aspirante a torero por las maneras, y porque en un momento dado extiende los brazos cortando el volumen del gtupo, y situándose frente a mi hombro. Escribo eso por que me ha convencido de ello mi mujer, con el resultado que luego se verá, pero en principio a mi me parecio notar esa mano cerca de la cara. Y me vuelvo y le miro.
El guapito, tan rubito, con sus facciones tan regulares, con esa pinta de estar acostumbrado a salirse con la suya por su aspecto, y porque esa belleza suele ser producto del cruce de generaciones de dinero... me sostiene la mirada.
Para eso hace falta temple, pero tengo para mi que también le ayuda que sean seis o siete y yo esté con mi mujer, amén de esa detectada suficiencia congenita.
En mi tierra, si dos se miran, o uno quita el ojo, o hay ostias. Este tira por la calle de enmedio, y habla.
Señal inequívoca: el que quiere guerra, no habla. El que habla, esta buscando una salida alternativa. No quiero pecar de soberbio, pero es cierto que mi tamaño ha contribuido mucho a que yo no haya tenido que pegar nunca a nadie fuera del ring. Disuado.
Este y sus amigos hablan. Le cuento lo de la mano, y se sale con la de "disculpe caballero si le he molestado, no era mi intención", sin dejar de mirar, lo que para mi no es suficiente, pero le elogio la actitud; un circundante me dice que llevo "mal rollito".
No puedo por menos de decirle que la conversación no es con él y preguntarle si me conoce, y ante el "no", ordenarle que me llame de usted.
Todo el pescado vendido, y si ninguno de los seis saca una mano, no tiene sentido seguir, por lo que me vuelvo a mi copa y a la bronca de mi mujer.
Según ella, el guapito no ha sacado tanto la mano, me he pasado,...y en ese momento me invade un pensamiento...
Estructuro:
1.- Tengo un hijo muy guapito (salió a la madre), dos o tres años menor que el otro, y que pronto andará en las mismas, al que he enseñado a no achantarse, eso si, sin pegar nunca el primero, sólo el último. (Justo lo que ha hecho el "torero")
2.- Con sinceridad: al sostener la mirada y evaluar la reacción, probablemente influido por el ambiente de guapeo de alrededor, mi cabeza ha dicho: "este vive o pretende vivir de su cara: rómpele primero los pómulos, y si la cosa se pone en muchos contra uno, que la hoja que saldrá se lleve sus mejillas"
3.- Mi mujer insiste en que el chaval no puso su mano tan delante de mi cara como me pareció, y alude a que estoy tenso para explicar que puedo haber exagerado la reacción.
En fin, nos vamos, y este está ya sólo con el fammosete que concitaba la turba. Me he parado delante de él y le he dicho que mi mujer cree que no he acertado al evaluar, y que me disculpo. Efusivamente me han abrazado los dos gallitos, "ahora si" "esto te honra..."
Me he quedado con ganas de darles un consejo, pero ante mi santa hubiera quebrado el valor del sacrificio. La verdad es que el pavor ante mi íntimo pensamiento, al recordar a mi hijo, ha sido lo determinante.
Es más dificil disculparse ante el niñato que zurrarle la badana a sus seis amigos, sobre todo si sale a pasear la táctica, ante la diferencia numérica.
Es fácil decir a los demás que nunca se pega el primero, sólo el último, cuando el aspecto personal hace que seis o siete veinteañeros hablen, y ninguno se decida a meter la mano.
Pero lo que va a ser dificil de digerir, de encajar en el planteamiento general en el que me tengo por buena persona, es esa reacción diabólica, aún sólo a nivel de pensamiento:
"este vive o pretende vivir de su cara: rompe los pómulos, y si la cosa se pone en muchos contra uno, que la hoja que saldrá se lleve sus mejillas"
Esta noche va a tocar dormir poco. Tengo que salir de aquí, de mi deficiencia, inmediatamente, antes de que alguien resulte herido.
Estaba en el bar de mi amigo Andrés, que es actor y tiene muchos amigos faranduleros. A veces se acerca uno que esté más en el candelero, y casi indefectiblemente, sobre todo en noche de sabado, atrae a multitud de gansos deslumbrados por sus propios defectos.
Bueno, no pasa nada y pronto me sitúo en una esquina donde sentar a mi santa sin agobios... Bueno, al fin se acaban pegando, y me sacudo, y hay flujo y reflujo contra mi espalda, ... lo de siempre. En un momento dado, se incorpora al grupo de jovencitos veintipocos que molestaban uno más guapito, que me parece un aspirante a torero por las maneras, y porque en un momento dado extiende los brazos cortando el volumen del gtupo, y situándose frente a mi hombro. Escribo eso por que me ha convencido de ello mi mujer, con el resultado que luego se verá, pero en principio a mi me parecio notar esa mano cerca de la cara. Y me vuelvo y le miro.
El guapito, tan rubito, con sus facciones tan regulares, con esa pinta de estar acostumbrado a salirse con la suya por su aspecto, y porque esa belleza suele ser producto del cruce de generaciones de dinero... me sostiene la mirada.
Para eso hace falta temple, pero tengo para mi que también le ayuda que sean seis o siete y yo esté con mi mujer, amén de esa detectada suficiencia congenita.
En mi tierra, si dos se miran, o uno quita el ojo, o hay ostias. Este tira por la calle de enmedio, y habla.
Señal inequívoca: el que quiere guerra, no habla. El que habla, esta buscando una salida alternativa. No quiero pecar de soberbio, pero es cierto que mi tamaño ha contribuido mucho a que yo no haya tenido que pegar nunca a nadie fuera del ring. Disuado.
Este y sus amigos hablan. Le cuento lo de la mano, y se sale con la de "disculpe caballero si le he molestado, no era mi intención", sin dejar de mirar, lo que para mi no es suficiente, pero le elogio la actitud; un circundante me dice que llevo "mal rollito".
No puedo por menos de decirle que la conversación no es con él y preguntarle si me conoce, y ante el "no", ordenarle que me llame de usted.
Todo el pescado vendido, y si ninguno de los seis saca una mano, no tiene sentido seguir, por lo que me vuelvo a mi copa y a la bronca de mi mujer.
Según ella, el guapito no ha sacado tanto la mano, me he pasado,...y en ese momento me invade un pensamiento...
Estructuro:
1.- Tengo un hijo muy guapito (salió a la madre), dos o tres años menor que el otro, y que pronto andará en las mismas, al que he enseñado a no achantarse, eso si, sin pegar nunca el primero, sólo el último. (Justo lo que ha hecho el "torero")
2.- Con sinceridad: al sostener la mirada y evaluar la reacción, probablemente influido por el ambiente de guapeo de alrededor, mi cabeza ha dicho: "este vive o pretende vivir de su cara: rómpele primero los pómulos, y si la cosa se pone en muchos contra uno, que la hoja que saldrá se lleve sus mejillas"
3.- Mi mujer insiste en que el chaval no puso su mano tan delante de mi cara como me pareció, y alude a que estoy tenso para explicar que puedo haber exagerado la reacción.
En fin, nos vamos, y este está ya sólo con el fammosete que concitaba la turba. Me he parado delante de él y le he dicho que mi mujer cree que no he acertado al evaluar, y que me disculpo. Efusivamente me han abrazado los dos gallitos, "ahora si" "esto te honra..."
Me he quedado con ganas de darles un consejo, pero ante mi santa hubiera quebrado el valor del sacrificio. La verdad es que el pavor ante mi íntimo pensamiento, al recordar a mi hijo, ha sido lo determinante.
Es más dificil disculparse ante el niñato que zurrarle la badana a sus seis amigos, sobre todo si sale a pasear la táctica, ante la diferencia numérica.
Es fácil decir a los demás que nunca se pega el primero, sólo el último, cuando el aspecto personal hace que seis o siete veinteañeros hablen, y ninguno se decida a meter la mano.
Pero lo que va a ser dificil de digerir, de encajar en el planteamiento general en el que me tengo por buena persona, es esa reacción diabólica, aún sólo a nivel de pensamiento:
"este vive o pretende vivir de su cara: rompe los pómulos, y si la cosa se pone en muchos contra uno, que la hoja que saldrá se lleve sus mejillas"
Esta noche va a tocar dormir poco. Tengo que salir de aquí, de mi deficiencia, inmediatamente, antes de que alguien resulte herido.
viernes, 17 de septiembre de 2010
EL DAO. QUERER Y SER ESCLAVO, Y POR TANTO SUFRIR POR NO TENER Y POR CONSEGUIR
Chiste de mi padre: dos comparten un cuarto, y uno no deja dormir al otro al suspiro reiterado de "qué sed tengo". Al fin el otro, para poder dormir, le trae un vaso de agua. El resto de la noche, el desvelo se produce al grito de "qué sed tenía..."
Tenía que haberlo previsto. Pensar que cumplir su proyecto era bueno para la convivencia se ha demostrado falso, pero siempre quedaba la excusa de que faltaba algo; ahora que no falta nada, se revela la falsedad del argumento en toda su amplitud. Uno no es feliz cuando consigue lo que quiere, sino esclavo si quiere algo.
Ahora, teme perder el hijo...
Y conociéndola como la conozco, su miedo al éxito, y su inseguridad, fijo que se las apaña para joder lo que tanto ha costado...
Pero por Dios santo, que esto no es un coño y tetas que me tire por ahí...¡¡¡. Que es un inocente, y que no merece esas tensiones...¡¡¡
Tenía que haberlo previsto. Pensar que cumplir su proyecto era bueno para la convivencia se ha demostrado falso, pero siempre quedaba la excusa de que faltaba algo; ahora que no falta nada, se revela la falsedad del argumento en toda su amplitud. Uno no es feliz cuando consigue lo que quiere, sino esclavo si quiere algo.
Ahora, teme perder el hijo...
Y conociéndola como la conozco, su miedo al éxito, y su inseguridad, fijo que se las apaña para joder lo que tanto ha costado...
Pero por Dios santo, que esto no es un coño y tetas que me tire por ahí...¡¡¡. Que es un inocente, y que no merece esas tensiones...¡¡¡
jueves, 29 de julio de 2010
BUENAS NOTICIAS
Estimados no-lectores y vacio digital en general,
Comunico por la presente que espero hijo nuevo, de sexo varón y madre con carácter, de esas que mandan en quien se deje.
He disfrutado ya de las mieles de la novedad natalicia, y ha estado bien; pero todo pasa, y las cosas han vuelto a su estado normal: se acabó la confianza y la actitud de que todo descansaba sobre cimientos regulares...
Tendré que empezar a pergeñar una entrada relativa a la auto defensa de los infantes frente a la presión ambiental provinente del entorno paterno (el masculino es genérico e involucra a ambos progenitores; es triste tener que aclararlo, pero así están ñas cosas.)
Puedo escribir mis impresiones con total libertad, ya que la máquina esta me informa de que nadie las lee, incluyendo a la madre de la criatura, por lo que allá vamos, cuesta aabjo y sin frenos...¡¡¡
Recibiré toda suerte de críticas por haberme quedado escribiendo hasta las treintamil, pero por suerte ninguna relativa a lo que escriba, por que, insisto, no lo lee nadie.
Yo es que me descojono.
A ver: yo puedo decir en mi cuarto que Dios no existe en pleno S. XV, y no pasa nada; pero si lo hago en público , me corta las pelotas la Inquisición.
De ahí deduzco que decir que Dios no existe no es un mal objetivo, sino que sólo genera ofensa si los demás lo oyen. No entiendo cómo eso no hizo sonar una campanita akl oido de Torquemada...
Yo puedo hoy mismo reventarme de follar en una orgía con quince negras, que nada pasa. Si se entera mi mujer, se abren las puertas del Infierno.
Una vez más, no hay daño objetivo, sino el que se deriva de hacer o no lo que otra persona quiere que no se haga, o nos ordena. En si mismo, pues, el comportamiento es inocuo, ya que sin su conocimiento no origina cambio alguno; y el cambio que origina su conocimiento es necesariamente impresentable, ya que sólo resulta de la agresión al bien que consiste en lo que otro quiere que hagamos o nos abstengamos de hacer sin nuestro consentimiento y a pesar de haberse demostrado que no le genera lesión alguna.
El único daño esgrimible por esa pareja es el de que nos hemos resistido a cumplir con una voluntad suya que no compartimos.
Excuso decir lo poco respetable de la postura. Un escondite frecuente: la ivocación de la moral, esto es, la presentación de esa orden como no provinente de la pareja, sino necesaria en la colectividad. No paro a enumerar los argumentos contra esas posturas que a falta de mejor fundamento se resguardan en una supuesta Verdad Natural, trascendente a la vez que incomprobable, Ineluctable a la vez que discutido su contenido incluso por los que defienden que tal fenómeno pueda existir, y generalmente coincidentes sus mandatos con los que queremos imponer, una vez comprobado que no tenemos ningún argumento para sostenerlos más allá de nuestros propios deseos.
Para sufrir ese mandato, lo reconozco, debe ser dificil encontrar a alguien peor mandado que yo.
Lo malo son las consecuencias prácticas de esa tensión, que habrá advertido y sufrido aún quien no haya planteado la cuestión en términos tan abstractos.
Imaginemos: desde el principio de la convivencia en pareja, o aún más, desde que se traba la relación que luego generará la convivencia, se ha dejado claro por uno de sus miembros que no existe motivo alguno para mantener el sexo en privado, de modo que si lo hay con terceros nada debe suceder, mientras que si ese sexo, o aún a pesar de su ausencia, implica el nacimiento de un nuevo Amor, debe extinguirse el vínculo.
Y que el planteamiento es común, o al menos aceptado por la otra parte.
No es lícito imponer un comportamiento de abstinencia contrario a ese planteamiento, como mínimo por la vinculación volitiva; aún sin esta, por que como se abordó antes, no existe daño objetivo...
Por su parte, el que no acepta los términos de su acuerdo, o en su defecto se niega a aceptar lo inocuo del comportamiento de su pareja, merecerá en un primer momento perder el derecho a recibir información y a que sea verdadera... No, no se nos diga que hay que decir en todo caso la verdad, porque reporta un mal en forma de crisis, presión, insultos, y en ocasiones agresion física, que no se merece. Si la pareja quiere la verdad, no puede castigarnos cuando la recibe. Si lo hace, nada nos impone el deber de comunicar una información que en principio debería ser tan inocua como la del tiempo, por el acuerdo o aún sin su existencia.
MIENTO, luego existo, ya que sólo así evito una injusticia inmerecida, y que como tal me degrada si no la combato.
Me apetece decir que la sexualidad extra pareja es buena en todo caso, aún si no se ha tolerado en los términos pactados de la convivencia, ya que su práctica es, en términos de reproducción, pero también de desarrollo personal, bien por el placer, bien por la busqueda de su sotifisticación técnica aún al servicio de género opuesto, bien por su trascendencia artística, o por la incidencia que representa para la calidad especial que distingue al humano la toma de conciencia de su satisfacción como algo diverso de su imperativo biológico, un distintivo de civilización incluso superior al Arte, si se aceptan las posiciones Freudianas de que Este es una sublimación originada por la represión de aquel, como pulsión básica.
Pero aún la ausencia de voluntad no basta para modificar las caractrísticas esenciales del fenómeno:ningún individuo humano elige ser la parte reproductora que queda inerme por gravidez durante nueve meses, ni ser el más urgido por el deseo sexual, de modo que cuando la hembra acceda al coito, será por que el macho cumple estándares de calidad genética que permiten el desarrollo de la Raza. El mecanismo natural se basa en la insatisfacción mutua, de modo que la hembra retiene al macho a partir de la negativa a satisfacer pulsiones que también ella tiene, y a cambio de conseguir la mayor cantidad posible de tiempo compartido con esa pareja.
Yo ya estoy para despedir el curso, pero no me resisto a contar un último chascarrillo: profesionales, y teóricamente habituadas a repeler al baboso que sólo busca tocar o ver algo de carne que está fuera de su alcance, sin gastar...
Hay clientes que no están acompañados ni un minuto sin ofrecer una copa; y con las amigas observan indolentes laas evoluciones de hombres que "sólo ocupan espacio"
Dicho esto, queda de manifiesto que una postura monógama por parte de la mujer podrá tener una base biológica, la misma de la poligamica del hombre... Pero aún no han entrado en juego el bien y el mal, ni menos los colectivos, que implican una tendencia de decisión común.
El hombre desea más recipientes y la mujer la estabilidad de presencia de su pareja, y por otro lado surge un tercer género que se escurre por la tangente de esos dos papeles...
Género que, no sin razón, suele enarbolar el estandarte de contribuir en gran medida a la conservación de la familia tradicional en la que no encajan, precisamente por aliviar tensiones que son a la vez ineluctables e irresolubles, ya que se tejen en paralelo a la perdida de Amor, y sólo subsisten por intereses económicos o por camaradería que, buena en si misma, no sustituye al verdadero Amor de pareja, generando mucho dolor cuando ambos sentimientos coinciden.
Esas profesionales.
Pues bien, a fuerza de quererlas es que diseñé el método de defensa de "Queridas Mías" y la reseña sobre la "navaja táctica", arma propia de mujer o comando.
Y aún ahora pierdo sueñño y acumulo puntos para pelea mientras escribo esto....
Al fin, creo que hasta mi mujer, que tan poco participa de la racionalidad, que taninmersa está en la práctica de esos mecanismos irrracionales a día de hoy, pero aún no sistituidos, estará satisfecha del viaje.
Me tiene por un buen y eficaz ladrón...
Comunico por la presente que espero hijo nuevo, de sexo varón y madre con carácter, de esas que mandan en quien se deje.
He disfrutado ya de las mieles de la novedad natalicia, y ha estado bien; pero todo pasa, y las cosas han vuelto a su estado normal: se acabó la confianza y la actitud de que todo descansaba sobre cimientos regulares...
Tendré que empezar a pergeñar una entrada relativa a la auto defensa de los infantes frente a la presión ambiental provinente del entorno paterno (el masculino es genérico e involucra a ambos progenitores; es triste tener que aclararlo, pero así están ñas cosas.)
Puedo escribir mis impresiones con total libertad, ya que la máquina esta me informa de que nadie las lee, incluyendo a la madre de la criatura, por lo que allá vamos, cuesta aabjo y sin frenos...¡¡¡
Recibiré toda suerte de críticas por haberme quedado escribiendo hasta las treintamil, pero por suerte ninguna relativa a lo que escriba, por que, insisto, no lo lee nadie.
Yo es que me descojono.
A ver: yo puedo decir en mi cuarto que Dios no existe en pleno S. XV, y no pasa nada; pero si lo hago en público , me corta las pelotas la Inquisición.
De ahí deduzco que decir que Dios no existe no es un mal objetivo, sino que sólo genera ofensa si los demás lo oyen. No entiendo cómo eso no hizo sonar una campanita akl oido de Torquemada...
Yo puedo hoy mismo reventarme de follar en una orgía con quince negras, que nada pasa. Si se entera mi mujer, se abren las puertas del Infierno.
Una vez más, no hay daño objetivo, sino el que se deriva de hacer o no lo que otra persona quiere que no se haga, o nos ordena. En si mismo, pues, el comportamiento es inocuo, ya que sin su conocimiento no origina cambio alguno; y el cambio que origina su conocimiento es necesariamente impresentable, ya que sólo resulta de la agresión al bien que consiste en lo que otro quiere que hagamos o nos abstengamos de hacer sin nuestro consentimiento y a pesar de haberse demostrado que no le genera lesión alguna.
El único daño esgrimible por esa pareja es el de que nos hemos resistido a cumplir con una voluntad suya que no compartimos.
Excuso decir lo poco respetable de la postura. Un escondite frecuente: la ivocación de la moral, esto es, la presentación de esa orden como no provinente de la pareja, sino necesaria en la colectividad. No paro a enumerar los argumentos contra esas posturas que a falta de mejor fundamento se resguardan en una supuesta Verdad Natural, trascendente a la vez que incomprobable, Ineluctable a la vez que discutido su contenido incluso por los que defienden que tal fenómeno pueda existir, y generalmente coincidentes sus mandatos con los que queremos imponer, una vez comprobado que no tenemos ningún argumento para sostenerlos más allá de nuestros propios deseos.
Para sufrir ese mandato, lo reconozco, debe ser dificil encontrar a alguien peor mandado que yo.
Lo malo son las consecuencias prácticas de esa tensión, que habrá advertido y sufrido aún quien no haya planteado la cuestión en términos tan abstractos.
Imaginemos: desde el principio de la convivencia en pareja, o aún más, desde que se traba la relación que luego generará la convivencia, se ha dejado claro por uno de sus miembros que no existe motivo alguno para mantener el sexo en privado, de modo que si lo hay con terceros nada debe suceder, mientras que si ese sexo, o aún a pesar de su ausencia, implica el nacimiento de un nuevo Amor, debe extinguirse el vínculo.
Y que el planteamiento es común, o al menos aceptado por la otra parte.
No es lícito imponer un comportamiento de abstinencia contrario a ese planteamiento, como mínimo por la vinculación volitiva; aún sin esta, por que como se abordó antes, no existe daño objetivo...
Por su parte, el que no acepta los términos de su acuerdo, o en su defecto se niega a aceptar lo inocuo del comportamiento de su pareja, merecerá en un primer momento perder el derecho a recibir información y a que sea verdadera... No, no se nos diga que hay que decir en todo caso la verdad, porque reporta un mal en forma de crisis, presión, insultos, y en ocasiones agresion física, que no se merece. Si la pareja quiere la verdad, no puede castigarnos cuando la recibe. Si lo hace, nada nos impone el deber de comunicar una información que en principio debería ser tan inocua como la del tiempo, por el acuerdo o aún sin su existencia.
MIENTO, luego existo, ya que sólo así evito una injusticia inmerecida, y que como tal me degrada si no la combato.
Me apetece decir que la sexualidad extra pareja es buena en todo caso, aún si no se ha tolerado en los términos pactados de la convivencia, ya que su práctica es, en términos de reproducción, pero también de desarrollo personal, bien por el placer, bien por la busqueda de su sotifisticación técnica aún al servicio de género opuesto, bien por su trascendencia artística, o por la incidencia que representa para la calidad especial que distingue al humano la toma de conciencia de su satisfacción como algo diverso de su imperativo biológico, un distintivo de civilización incluso superior al Arte, si se aceptan las posiciones Freudianas de que Este es una sublimación originada por la represión de aquel, como pulsión básica.
Pero aún la ausencia de voluntad no basta para modificar las caractrísticas esenciales del fenómeno:ningún individuo humano elige ser la parte reproductora que queda inerme por gravidez durante nueve meses, ni ser el más urgido por el deseo sexual, de modo que cuando la hembra acceda al coito, será por que el macho cumple estándares de calidad genética que permiten el desarrollo de la Raza. El mecanismo natural se basa en la insatisfacción mutua, de modo que la hembra retiene al macho a partir de la negativa a satisfacer pulsiones que también ella tiene, y a cambio de conseguir la mayor cantidad posible de tiempo compartido con esa pareja.
Yo ya estoy para despedir el curso, pero no me resisto a contar un último chascarrillo: profesionales, y teóricamente habituadas a repeler al baboso que sólo busca tocar o ver algo de carne que está fuera de su alcance, sin gastar...
Hay clientes que no están acompañados ni un minuto sin ofrecer una copa; y con las amigas observan indolentes laas evoluciones de hombres que "sólo ocupan espacio"
Dicho esto, queda de manifiesto que una postura monógama por parte de la mujer podrá tener una base biológica, la misma de la poligamica del hombre... Pero aún no han entrado en juego el bien y el mal, ni menos los colectivos, que implican una tendencia de decisión común.
El hombre desea más recipientes y la mujer la estabilidad de presencia de su pareja, y por otro lado surge un tercer género que se escurre por la tangente de esos dos papeles...
Género que, no sin razón, suele enarbolar el estandarte de contribuir en gran medida a la conservación de la familia tradicional en la que no encajan, precisamente por aliviar tensiones que son a la vez ineluctables e irresolubles, ya que se tejen en paralelo a la perdida de Amor, y sólo subsisten por intereses económicos o por camaradería que, buena en si misma, no sustituye al verdadero Amor de pareja, generando mucho dolor cuando ambos sentimientos coinciden.
Esas profesionales.
Pues bien, a fuerza de quererlas es que diseñé el método de defensa de "Queridas Mías" y la reseña sobre la "navaja táctica", arma propia de mujer o comando.
Y aún ahora pierdo sueñño y acumulo puntos para pelea mientras escribo esto....
Al fin, creo que hasta mi mujer, que tan poco participa de la racionalidad, que taninmersa está en la práctica de esos mecanismos irrracionales a día de hoy, pero aún no sistituidos, estará satisfecha del viaje.
Me tiene por un buen y eficaz ladrón...
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